¿Qué haces cuando alguien se lastima y siente mucho dolor?
Lo primero que pensamos es en medicamentos, pero ¿sabías que hay muchas otras cosas que puedes hacer para ayudar a aliviar el dolor en una situación de emergencia?
El control del dolor no solo se basa en fármacos: existen medidas sencillas y muy efectivas que pueden marcar la diferencia en el bienestar inmediato de la persona herida y en su recuperación posterior.
Controlar el dolor no solo alivia, también reduce la respuesta fisiológica al estrés, mejora la respiración, la oxigenación y la seguridad durante el rescate.
Habla con voz tranquila, transmite seguridad. Tu actitud se contagia.
Aleja a la persona del peligro, protégela del frío, viento o ruido. Usa frases como “ahora estás a salvo”.
El dolor no es solo físico. Haz contacto visual, llámale por su nombre y escúchale. Mostrar empatía disminuye la percepción del dolor.
Una fractura o esguince debe inmovilizarse para evitar más dolor y daño. Revisa siempre la circulación distal.
Protección – Reposo – Hielo – Compresión – Elevación
Es el estándar para esguinces, distensiones y fracturas leves.
Permitir que la persona colabore o se sienta útil ayuda a reducir la ansiedad y el dolor.
El dolor tiene un fuerte componente emocional. Estrategias como la respiración diafragmática, técnicas de calma o incluso mindfulness pueden reducir la ansiedad y mejorar la percepción del dolor.
Recuerda:
En emergencias y entornos remotos, el control del dolor no depende solo de la medicación.
Tu capacidad de crear calma, seguridad y apoyo emocional puede aliviar tanto como un analgésico.
Al conocer y aplicar estas técnicas, puedes marcar la diferencia en la vida de alguien que sufre.
En el PDF asociado a esta publicación encontrarás la presentación completa sobre
medidas no farmacológicas para el control del dolor en emergencias